martes, 12 de julio de 2011

Cumpleaños Feliz.

Pasar del traje de la novia de Mickey a unas zapatillas Nike rosa chicle.


El martes pasado mi querida sobrina y ahijada cumplió 13 años, convirtiéndose así prácticamente en una adolescente certificada.
Hecho que me hizo pensar y mucho en la rápido que nos pasa la vida y en lo importante que es disfrutar cada momento, sobre todo con un ser incondicional como ella.
Se que todo lo que escriba en este post va a estar plagado de frases hechas y lugares comunes, pero cuando un hecho me toca tan de cerca, no me nace expresarme de otra manera. El amor en si es todo cursilería barata señores y este post no va a ser la excepción.
El click me hizo mientras Lu soplaba sus primeras 13 velitas, mientras todos entonamos (No todos lo pudimos hacer) el legendario himno del feliz cumpleaños y como una especie de video clip en cámara lenta, advierto de ante mano la cantidad de velas que adornaban su torta y una imagen se clava en mi retina, la de aquella niña que apenas ayer, con esfuerzo, soplaba 5 velitas disfrazada de la novia de Mickey (No recuerdo como se llamaba el personaje.) Al finalizar el festejo creo que muchos de los presentes nos quedamos con el mismo sentimiento: "13 años? como pasa la vida".
Se que esta etapa va a ser difícil de transitar, tanto para ella como para nosotros y ni hablar de lo que le espera a sus padres. Se que en breve va a sentir la necesidad de alejarse un poco de la familia y sus amigos van a tener la prioridad en todo. Pero tal vez lo que más me haga ruido de esta situación, al margen del tiempo transcurrido y del hecho de que casi sin darme cuenta esa noche la vi convertida en una mujer, son los recuerdos tan presentes que tengo de mis 13 años. Tal vez no soy tan conciente de mis primeros años de vida, guardo apenas unas vagas imágenes, sensaciones y algunos aromas. No más que eso, pero en cambio a partir de los 13 años mis recuerdo aún están presentes y si bien es otra época la que le toca vivir a mi amada Lu, indefectiblemente en los próximos meses va a dar su 1er beso, su 1er día en la secundaria, su 1er viaje sin la companía de sus padres, su 1ra gran desilusión, su 1er bajón, su 1er logro y quien sabe cuantas cosas más le depare el destino.
Espero poder acompañarla en esta etapa lo mejor posible, estar a la altura de las circunstancias dándole el apoyo necesario que tal vez yo no tuve de mis padrinos, saber mantenerme el margen cuando ella lo desee y poder ayudarla solo cuando lo necesite. Sin estorbar, sin desesperarme al verla sufrir ya que también tengo que dejarla caer, que se lastime ya que eso también es parte del crecimiento y no pretender mantenerla en un burbuja de cristal. Tener la inteligencia para indicarle el camino a seguir sin parecer un maestro ciruela, pero tampoco deseo ocupar el rol de amigo. Soy conciente que la responsabilidad mayor recae en sus padres y que yo no seré su fuente de consulta permanente (Para eso tienen google, Cuaj.), pero no puedo estar pasivamente al margen, la quiero demasiado y deseo ser parte presente de cada una de sus transformaciones. Y de esta forma aguardar pacientemente a que finalice esta, la de la conflictiva adolescencia, donde la vida la va a poner a rendir exámenes continuos de absurdas aprobaciones sociales, de las cuales espero que se mantenga serena, firme en sus desiciones. Añoro y confío en la dedición que ella tome, aunque a veces su entorno no la ayude. Ella tiene la desición final de cada uno de sus actos tal como ya lo hicimos nosotros en su momento. Yo desde mi lugar me voy a quedar aguardando, como quien espera la primavera y su primeros calores a que ella madure y decida volver a las fuentes, a su familia. Ya tal vez con su novio, con sus hijos, con su carrera... es un ciclo que a pesar de los años y de las diferentes épocas, siempre se repite de igual manera.
Anhelo poder llegar a vivir su adultez con la sabiduría y lucidez necesaria, momento en el cual los roles se intercambien y cuando ya no estén mis padres presentes, ella cuide de mí, se covierta en mi pilar.
Tal vez sea un poco egoísta mi pensamiento, tal vez lo sea... solo quiero resguardar su presencia por siempre en mi vida, o por lo menos en lo que me quede de ella.
Por ahora todo es más simple, ella solo se conforma y condensa toda su felicidad en unas zapatillas Nike rosa chicle que le acabo de regalar, como dice una querida amiga mía, ya vendrán los tiempos mas heavy.

Continuará...
Consejo: Leer este post escuchando "Green eyes" de Coldplay.

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