martes, 31 de mayo de 2011

Saber elegir,

Siempre se trata de eso.

Ultimamente pienso mucho en esto. En las consecuencias de mis desiciones, en el que hubiera pasado si en tal o cual situación me hubiese manejado de otra manera.
Que hubiera pasado si no cortaba la exitosa temporada de una de mis obra allá por el año 2001, todo se hubiese venido a pique o estaría de gira por Europa con 2 elencos rotativos?
Que hubiera pasado si aquella última mañana en MDQ, con esa persona idilica a los pies de mi cama que me preguntaba el motivo de mis lágrimas, le hubiera dicha la verdad, que me había enamorado. Tal vez la hubiese pasado como el culo, como suelo pasarlo en esas situaciones o tal vez hoy estaría conviviendo en una hermosa casa.
Que hubiera pasado si aceptaba sin vacilar la propuesta de volver con un viejo espectáculo mío en vez de poner 200 "peros", actuando como si me sobraran las oportunidades de que un productor apareciera todos los dias con la intención de volcar sus ahorros en mi persona.
Que hubiera pasado... con tantas otras cosas.

Nunca me consideré una persona q dejara filtrar las oportunidades que la vida te va poniendo en el camino, pero creo que al final de este post tanto ustedes como yo, lo dudaran.
Es así como muchos lunes puedo arrancar mi semana con una templanza netamente fatalista y y ver todo en color negro, cual bailarina en la oscuridad, una mala copia de Byork de la Salada. Otros, como hoy por ejemplo, puedo "elegir" desviar la mirada y depositar mi atención en otros lugares, aprender a correr la mierda del camino y ver los buenos y simples momentos que te puede deparar un día cualquiera.

- La pequeña mujer que todas las mañanas aguardaba el arribo del tren, con su enorme carro de café, pensando si esta vez, el egosimo de llegar 1ro de los demás pasajeros le permitirá subir.
- Un señor (38/40 años aprox.) al cual no tengo la suerte de conocer pero desde hace fácil 2 años veo ingresar al edificio de American express con un fuerza de voluntad digna de ser admirada. Otra persona en su lugar hace años ya estaría postrado en una silla de ruedas, pero él lejos de resignarse, cada mañana sale del auto que lo transporta a su trabajo y sale con su digna mirada de dolor tatuada en su rostro, agarrándose del techo con un esfuerzo sobre humano. No se que problema debe tener, solo sé que se mueve con dos muletas, con las cuales apenas logra mantenerse en pie. Nunca permite q nadie lo ayude pero la sensación que me da cada vez que veo su rostro quejarse, es la de una persona que tiene ambas piernas quebradas e intentar caminar igual, subir los 5 escalones que tiene ese edificio en él se debe iguales a subir a la punta del Everest. Y yo solo lo observo, camina más lento cuando paso cerca de él y lo admiro en silencio.
- La imagen de la madre coraje abandona a su pequeños hijos en la puerta del colegio, prometièndoles un premio a la salida, tal sin saber que lo único que desean esos niños es que ella esté, paradita en el mismo lugar que los despidió antes de salir corriendo a cumplir con rutina.
- Ese pibe que viajaba todo engominado, enfundado en un traje 2 talles más grande, seguramente prestado por su padre, quien antes de salir, mientras terminaba de acomodarle el nudo de su corbata, le daba un fuerte abrazo deseándo en silencio que tenga un mejor futuro del que él le pudo dar. En segundo plano, su madre en bata intentaba la imposible tarea de esconder su emosión mientras dejaba quemar sus tostadas.

Todas estas imágenes, situaciones, tal vez algunas un tanto ficcionadas por mi impronta. Me hacen pensar, me hacen sentir, que importan poco las oportunidades perdidas, malas o buenas elecciones, lo solo o lo aturdido que a veces me sienta. Nada importa cuando se puede vivir, como espectador o como protagonista, un buen momento. Como decía Chaplin: "Un día sin un sonrisa, es un día perdido".
El pasado ya fue, que carajo importa. El futuro nadie lo sabe y el presente, el lunes a la mañana caminando al laburo o el viernes en la mejor playa del mundo de nada sirve si no sabemos ser felices o simplemente, como buscar la felicidad.
A veces logro encontrarlas en estas situaciones cotidianas, que tal vez en otro momento de mi vida, eran intracendentes. Y otras veces amigos, caigo en la banalidad del negro absoluto, De eso se trata la vida no? de una constante carrera hacia la felidad, hacia el goze en todas sus expresiones.

Hoy elijo esta ruta, la ruta que ma acerca a la felicidad, por más esfímera que sea.


Continuará...

martes, 19 de abril de 2011

"The Oficce".



Soy conciente de lo cansado que estoy de mi rutina cotidiana y lo que me cuesta escaparme y volver a ser aquella persona que solía tener la cintura suficiente para esquivar la monotonía del día a día. Seguramente este estado emosional en el que me encuentro me haga pensar demasiado, o tal vez detenerme en boludeces (Ej: el post anterior.), pero hoy tuve ganas de hacerlo y lo hice, para eso es mi blog, no? (Jajaj - Odio los "jaja" pero quiero que sepan que me estoy riendo.) tambien sirve para escribir la primer pelotudez que se me cruza un día martes como el de hoy.
Comprendanmé, estoy encerrado en una oficina rodeada de perejiles, a saber:
A mi izquierda una adolescente que aún no domina su cuerpo simil travesti, la cual tiene uno de los problemas más graves que puede tener el ser humano: es mentirosa crónica. Tan pero tan mentirosa que debe pensar que todas las historias que salen de su boca, yo las creo. Son de esas pendejas de 20 años que piensan que saben de "todo" los temas que puedan saltar en el cotidiano de un oficina y que uno es tan ignorante como para considerar razonable cada una de sus afirmaciones. Internamente a ella la llamamos Marmora Barrimore. Marmota por lo torpe que es  y Barrimore en honor a la ex niña prodigio cuando hizo esa película con Adam Sandler, donde ella perdía la memoria al día siguiente.

A mi derecha, un boludazo de 26 años que lo unico que hace es chatear con su novia via msm todo el santo día y mirar videos de picadas de autos o de accidentes en la vía pública; pegadita la puerta de ingreso, una recepcionista con delirios de persucución, cual drogadicto en plena obstinencia y de una autoestima bajísima. Apenas a 10mts, una chica encerrada en su pecera que habla 6hs diarias por teléfono con toda su familia (No estoy exagerando las 6hs son de corrido amigos.) y afirma con convicción tener una vida de mierda. En el piso de arriba tengo a una entrañable y vieja amiga de la secundaria, la cual en su momento era  la reina del reviente, y hoy se ha convertido en una señora de su casa con dos hijas hermosas pero cuyo únicos temas de conversación varian entre las hemorroides de su marido, los elementos que debe conseguirle a diaro para el cole de las mellizas y las enfermedades de su madre termino agotado solo de escucharla, creanme. Por supuesto que en este último caso la adoro (Aunque no lo parezca) pero no saben lo dificil que se me hace remarla a diario, estas benditas 8 horas, de lunes a viernes. Y eso que no estoy contando el batallón de gerentes que tengo que no gerencian. En fin... vermouth con papas fritas y good show, como diría Tato Bores. Aunque ya estoy un poco cansado del mismo papel.

Ver "The office" en mi casa y ver reflejadas varias situaciones de mi cotidiano en dicho programa, me llevan a un estado agridulce con flashes de extraña algarabia. No se si me conviene seguir viéndolo.



Continuará...
PD: Aprovecho este post para recomendar la serie "The Oficce" (Cua!)

viernes, 15 de abril de 2011

Comprar pececitos de colores.




A veces observo, tanto en mi entorno como fuera de el, los esfuerzos que realizan algunas personas por "mostrarse" bien, y lo que nos cuesta pedir ayuda, o simplemente comunicarle al otro: -"Hoy no estoy optimo"-. Aunque no tengo intención de hablar del tema de pedir ayuda, sino de una nueva moda (Por lo menos para mí) de queres demostrar permanentemente un estado de "exitosina" perpetua (Si, es una palabra que acabo de inventar, deviene de exceso de éxito.) No importa como estemos al momento de encontrarnos si bien o mal, pareciera ser que lo importante es mostrarnos exitosos ante los ojos del otro. Como si fuera algo grave bajarse del pedestal por un tiempo y permanecer erguido en el 2do. o 3er. puesto.

En lo que a mi persona concierne, siempre traté de mostrarme según mi estado, pero debo reconocer que durante estos últimos tiempos que estuve bastante bien anímicamente, conmigo mismo, con mi entorno; pude advertir que la gente la pasa mejor, se muestra más plena al mismo tiempo que uno se muestra "exitoso". Cuando hablo de éxito, habla de un estado anímico pleno, de un estado de gozo absoluto que deviene, tal vez del simple hecho de compartir una cena con amigos.


Lo que me hace un poco de ruido por estos tiempos que corren, es que cuando uno no está en estado de plenitud, advierto que no le caes igual a la gente, cuando ya no sos el anfitrión perfecto, cuando no logras rematar los comentarios con precisión, cuando un día flaqueas, decaes y necesitas una palabra de aliento, un simple: - Sabes que te estaba buscando para que me dieras una mano con esto... - O bien cuando Tomás una copas de más, y a un ser querido le confesas que algo de lo que dijo no está bueno, o que no pensas igual que él; de repente todo se reduce a una pequeña mueca de compromiso. Tal vez en el momento no te digan nada, pero al poco tiempo lo vas a ver reflejado en pequeños gestos como ser:


Lindos pececitos de colores falsos.
 - Que no te llamen o te envíen un simple sms por 10 días.
- Cuando los invitas a comer, justo tienen otro compromiso impostergable.
- Que el cambio de clima los afectó y se van a quedar encerrados en su casa.
- Que pintó el bajón, y una catarata del Niagara de bobadas más que no vienen al caso seguir enumerando.


Porque el ser humano (Entre los que me incluyo - Aclaración boluda si las hay.) insiste en complicar las cosas. Porque no nos podemos mostrar tal como somos sin afectar la buena relación con el otro (?¿) Y así como un día gritamos a los 4 vientos: - Que bien me fue con este espectáculo carajo! - otro día permitirnos decir: - Mal che, un fracaso total - o bien, - Hoy no se me cayó ninguna idea Martha-. Y que todo esto no derive en una suspensión de un encuentro, porque no esta bueno compartir mi tiempo con vos que "hoy" no estás óptimo o lo que es peor, tantear la agenda y si no tengo nada más interesante que hacer, me junto con vos.

Hubo un tiempo en el cual mi carrera por llegar (A donde? en ese momento creía saberlo.) no tenía descanso y jamás me detenía a pensar en esto. No había tiempo, había que llegar. Pateando, pisando, corriendo, relegando a mis amistades, a mi familia para otro momento y así pasaban los años, sin tiempo. Había que hablar rápido en el celular porque siempre había una llamada en espera o solo pensaba en cual sería el próximo problema que iba a tener que resolver.
Hoy, con un poco más de tiempo, sin llamadas que perturben mi tranquilidad, me esfuerzo día a día por recuperar a las personas que fui perdiendo o relegando. Me cuesta aún entender que muchas de esas personas, en estos años, realizaron tranquilamente su vida sin mi.
Juro que lo intento día a día, pero es un esfuerzo que a veces me cansa, me hace bajar los brazos. Aunque lo que más duele de este proceso, es darme cuenta que muchas de aquellas personas, de las cuales tenía la plena seguridad de que eran amigos, no lo eran. En segundo lugar y en uno menos doloroso, están aquellas personas de las cuales si nos hemos visto estos años y nunca he tenido su devolución. Obvio que uno no tiene que esperar una devolución del otro, pero está bueno sentir la reciprocidad del otro de vez en cuando sin tener la necesidad de reclamo alguno.
Soy conciente que tal vez esté un poco boludo últimamente, o repetitivo con algunos temas. O bien la personas que lean este post, que tal vez no sean amigos o conocidos míos no entiendan mucho de que estoy hablando; sepan disculparme entonces. Ustedes que leen este blog saben cual es mi objetivo con el mismo.
Los invito a leer el próximo post "The Office" que es más universal y tal vez se sientan reflejado en algunos pasajes tragicómicos que he escrito.



Continuará...
PD: Dicen que las peceras en los hogares traen mala suerte (Quuuuuuuuuuu?) 

martes, 29 de marzo de 2011

Se viene el estreno de la nueva película de Pedro Almodovar.

Nunca tuve ídolos ni siquiera cuando era adolescente, que tal vez es un época en donde uno es más vulnerable y muchas veces necesita aferrarse a una imagen a simplemente crear un grupo de pertenencia. Aunque debo reconocer que siempre tuve una afinidad particular por Pedro Almodóvar, amo sus películas, su estética, la teatralidad de su obra y aunque las últimas no han sido las mejores (No se porque extraña razón insiste en alejarse de su sello tan característico.) él y Alex de la Iglesia son los únicos directores cuyos estrenos los espero ansioso el mismo jueves en la 1er. función del cine más cercano.



"La piel que habito" gira en torno a un cirujano plástico que está decidido a crear una piel artificial que habría salvado la vida de su mujer; y para lograrlo, no dudará en cruzar todos los límites imaginables. En un principio estaba previsto que la película llegara a nuestros cines el próximo 18 marzo, pero finalmente se ha retrasado la fecha del estreno y no la podremos ver hasta septiembre. Según parece, el motivo ha sido el fracaso de la famosa Ley Sinde, esto es, los distribuidores no quieren arriesgarse a que film pueda estar en la red meses antes de que llegue a otros países, por lo que van a optar por un estreno simultáneo.
Fuente: Juan Luis Gavario (España)


Continuará...

lunes, 28 de marzo de 2011

Lunes otra vez...

8:10 am.

Camino hacia el tren (Est. Nuñez) medio dormido y con el peso de iniciar una semana de un trabajo en el que ya no quiero estar. El panorama a mi alrededor es el de siempre, el conocido: un sujeto con cara de culo mirando su reloj, un gordo que me lleva por delante al querer pasar el molinete antes que mi persona, un mujer que se pasea por el anden hablando a los gritos con su celular, como si a alguien le interesara su conversación "privada", un viejo que se hace el boludo y se le planta delante de una chica quien desde hace varios minutos está ubicada a orilla del andén con la intención de ingresar en primer lugar (Lo más interesante de este de esta caso, es que la mujer opta por no decirle nada.) Acto seguido una voz confusa que atraviesa un megáfono antiguo de kermesse, anuncia la demora del arribo del tren el cual nos llevará a destino (Retiro), luego el camino de hormiga será el mismo para todos: subida por la barranca que bordea la plaza San Martín, una breve parada en Starbucks como para amenizar la mañana, atravesar el monumento, cruzar Esmeralda, confitería, casa de zapatos, centtro del Opus dei e ingreso a la oficina (Este recorrido se repite tanto de ida como de vuelta.)
Creo que ya lo he comentado en anteriores posts, pero si hay algo que me frustra es saber al día lunes cuales serán mis actividades de toda la semana. Me aburre, me opaca lo rutinario. Siempre me pasó lo mismo, tanto cuando trabajaba en el ambiente artístico como ahora en el área administrativa. El tema de tener todo resuelto, saber que la guita no me sobra pero que me permite llegar a fin de mes, pagar las cuotas restantes de varios productos que he adquirido últimamente y hasta poder ahorrar unos pesos me coloca en una asfixiante comodidad. Obviamente que en un punto me sirve y me da tranquilidad (No lo puedo negar), pero ello no quita que a veces piense en que un buen sacudón, un lindo quilombo no me vendría mal.
 
Ayer como casi todos los domingos fui a cenar a lo de mis viejos y mientras estábamos tomando un café en el living, y comiendo una rica tarta de manzanas, leí una nota en clarín que le hacian al actor Mauricio Dayub, el cual ante mi asombro tiró un combo de frases matadoras, tal vez un poco panfletarias o de libro de autoayuda, pero que me hicieron pensar durante todo el viaje de retorno e mi departamento:


Mauricio Dayub, referido a su profesión dijo:
“Uno está en el lugar que está, porque antes hizo cosas que fueron armando el camino. El futuro depende de lo que haces en el presente, nada es de un día para otro. Tienes que convertirte en lo que quieres en el momento en que lo quieras, para poder llegar”.
 
Cuanta razón y cuanta bronca me dio sentirme tan identificado con estas frases de apuntador de libro en oferta, (Aclaro que no tuve q esperar a leer la nota de MD en Clarín para darme cuento de lo que voy a decir..)

“Uno está en el lugar que está, porque antes hizo cosas que fueron armando el camino".
Yo en este momento no logro situarme en ningún lugar con comodidad, con placer. Ni donde supuestamente quiero estar ni donde no quiero estar tampoco se salir.
"El futuro depende de lo que haces en el presente, nada es de un día para otro".
Yo en el presente no estoy haciendo nada relevante para salir del lugar de comodidad en el que estoy, por lo tanto no puedo pretender esperar un futuro mejor, con oportunidades para mí. Los que hayan seguido el recorrido de la Cia. Patrika saben que durante casi 8 año laburé con prisa sin pausa y hoy día, sé que si miro atrás he logrado mucho. Haber conseguido un público propio, que el mismo se acostumbre a ir a un espacio a buscar mi propuesta artística, como hasta el día de hoy sigue pasando en San Telmo. Es mucho, pero hoy no hay acción y lo peor o lo más contradictorio del tema es que en mi caso, se trata de una desición personal, nadie me obligó a retirarme de ningún lado.

"Tienes que convertirte en lo que quieras en el momento en que lo quieras, para poder llegar”.
Esta fue la frase que terminó con todas mis defensas o estructuras que pude haber armando hasta la fecha, auto justificando mi "no" retorno al ruedo, a mi esencia, aquel trabajo que en algún momento me dio tanto placer llevar adelante. Esta claro que yo "hoy" no quiero convertirme en lo que quiero ser, porque a decir verdad no tengo dudas de lo que quiero ser, solo que aparentemente no tengo las reales ganas de serlo (?¿)

Yo siempre fui un tipo de objetivos claros, con pocas dudas y donde centralizaba mi interés allí iba. Hoy creo que en cierta forma, boicoteo diariamente mi esencia de laburador, de artista, de persona. Se que es triste el asunto, pero juro que estoy laburando para que ello cambie. La mano viene dura, el trabajo esta más pesado que de costumbre y ya no tengo la misma fuerza de otros tiempos, pero tengo fé que apenas pueda tomar una bocanada de aire fresco, una señal, lo voy a lograr.

Estos últimos días he tomada prestada una frase muy yankee (You the man you want to be when you grow up?) pero contundente, y decidí que la misma será mi bandera de guerra en los próximos días, en los próximos meses, en los próximos años. Es una frase que todos los días me pregunto apenas abro los ojos, aún recostado en mi cama, tambièn lo hago en el espejo del baño al lavarme los dientes, como si de un ambiente a otro me pudiera convertir en otro hombre: "Eres el hombre que deseas ser cuando fueras grande?"

Rta 1: No.
Rta 2: Aún no.
Rta 3: Hoy no, tal vez mañana.

Solo ansío poder recuperar mi fuerza, mi puntería, mi tesón, aquella impronta de otros años. Considero que son mis únicas armas para salir a la puta calle a dar jaleo (Ole)


Continuará...
PD: Yo sé que cuando quise "ser" lo fui.

lunes, 21 de marzo de 2011

Abuelita dime tu...

Aunque a veces nos enojemos con algunos ciclos de la vida ya sea porque sentimos que van muy rápido o bien porque en algunos momentos los días se nos hagan eternos; o porque nos apodera la ira de la injusticia al ver la repentina partida de un ser amado o simplemente nos recorre la agridulce nostalgia del ciclo concluido.

Desde que mi abuela cumplió sus primeros 100 años, me puse a pensar en como va a ser mi vida sin ella.
Vale la pena aclarar que mi abuela en el mes de abril del corriente va a cumplir la friolera suma de 102 años de una hermosa y bien llevada vida. Ella, un ser angelado por donde lo mires, al cual jamás escuché quejarse por nada. Siempre con su amplia sonrisa y su carcajada como carta de presentación, vivió tranquilamente sus primeros 100 años de vida con toda lucidez, recién desde hace un año y pico comenzó con los típicos achaques de un persona de su edad: ya sea porque le molesta la cadera para desplazarse y se niega a usar un bastón de puro coqueta o bien porque ya no reconoce a todos los integrantes de su familia. De hecho algunas veces no sabe donde está u otras tantas inventa anécdotas que nunca sucedieron. En principio pensamos que era alzheimer pero el médico ya nos confirmó que es demencia senil, la cual por ahora no está en su pico más extremo, pero todos sabemos que la situación lejos de mejorar va para peor. Es lógico señores... 102 años!!!

Es duro ver el deterioro de un ser tan amado, de una persona que te acompañó en tantas etapas de tu vida, tan presente y con tanto amor, la cual hasta los 100 años tuvo una salud de hierro y jamás la vimos ni con un resfrío. Son esos los momentos en los que uno desea que la vida no ser termine más, aunque esta sábado, mientras estábamos en la comunión del hijo de mi primo Maxi, el cual casi ni conozco ya que hace apenas unos meses volvieron de Australia; mientras la observaba con el cuidado y la dificultad con la cual levantaba su copa para tomar un sorbo pensé en que egoísta es el ser humano cuando deseamos que nuestros seres queridos no se aparten nunca de nuestro lado. Esa tarde de sábado, y sin darse cuenta mi querida abuela me enseñó algo fundamental: "Que sabio y que bien están armados los ciclos de la vida, sobre todo para el afortunado (Como mi abuela) que tiene la oportunidad de vivirlos a todos.

En éstos últimos años he pensado bastante en el día que mi abuela decida dejarnos y siempre llego a la misma conclusión: "ojala que se vaya rápido, que no sufra, que se duerma y ya está". Lamentablemente esto no va ha suceder y  todo parece indicar que su demencia senil avanzará lento pero con prisa. Por supuesto que no me alegro de esta realidad, pero al mismo tiempo hoy pienso que es lo mejor que nos puede pasar a todos los que la amamos. Creo que ella de alguna manera nos está preparando para su adiós, que tal vez tengamos que aceptar a esta altura que ese "adiós" que soñábamos, ese rápido y silenciado final no va a ser así. Tal vez convivir día a día con su deterioro tanto físico como mental, nos apacigüe de alguna manera el dolor que  vamos a sentir cuando ya no lo tengamos más acá abajo. Tal vez de esta forma, cruel por cierta, nos ayude a comprender que pronto ella ya no será parte de nuestras reuniones y sobre a todo a comprender el final de un ciclo hermoso de nuestras vidas, el final de partida (Beckett) de su vida.
 
Ahora bien, cuando decido no ser egoísta pienso...
 
Que todos sus amigos ya han partido,
Que solo le queda un hermano vivo en España del cual ya ni se acuerda,
Que en las reuniones familiares está un tanto perdida, sin tema de conversación, sin lograr descifrar quienes son los seres que la rodeamos.
Que ya no tiene ganas de ir a la peluquería,
Que los viajes en auto ya le parecen demasiado largos,
Que cuando la maquillan corre al baño a lavarse la cara,
Que ya no la dejan asomarse por la ventana por miedo que se lance por el 5to. piso,
Que su carcajada va perdiendo fuerza,
Que su luz se está apagando,
Que cada día se le dificulta más disfrutar de su vida,
Y es ahí donde una logra correr a un costado el egoísmo de la pertenencia, la sabiduría para no retener a una persona que ya quiere estar donde uno la sitúa y dejarla partir.


Para eso me vengo preparando estos últimos años; lógico que la voy a extrañar...
A mi única abuela,
A su forma de decir mi nombre con su tonada española,
A la voz de mi padre y su llamado diario, donde casi susurrando le pregunta: "que hiciste viejita?".
A los veranos de nuestra niñez en Mar del plata, andando en caballo que casi ya ni recuerdo si no fuera por una foto que atesoro y me devuelve a ese tiempo.
A las navidades en su casa y su hijo Pancho, el cual dejó de lado su propia vida para darle una mejor a su madre.
A sus otras hijas (Tere y la Negrita), quienes semana a semana, se turnan los días y pasan las tardes acampándola en su dto. de Montserrat, aunque a veces mi abuela las confunda con la chica que limpia.
A sus exquisitas y elegantes comidas.
A sus caminatas por la 9 de julio para ver salir a Mirta Legrand y saludarla como una amiga más.
A su cara observándonos por la ventana del 5to piso llegar para luego ir a comer a Plaza mayor.
A los viajes de Olivos al centro, cuando con papá y mis hermanitos la devolvíamos a su hogar en la época donde no existían los remises y nos enviaban con pijama por si acaso en el retorno nos quedábamos dormidos.
Al tono que utilizaba cada vez que nos contaba su anécdota preferida, la de aquel día en el cual su hermana rompió en llanto porque extrañaba a su familia y decidió volver a su país. Mi abuela (Una niña de apenas 15 años) la abrazó al lado del barco, le pidió que le sostuviera su valija y le dijo que la esperara unos minutos que debía ir al baño. Por supuesto que nunca más volvió, se quedó en la Argentina y recién se reencontró con su hermana 60 años después, en su último viaje a Europa.

No se si está bueno hablar de esta forma cuando mi abuela aún está en pie. Que se yo, luego de la tarde del sábado que pasé con ella y de ver por primera vez en mi vida su ojerosa y cansada mirada, me dieron ganas de escribir y salió esto. Será porque el próximo 23 de abril es su aniversario número 102, será por dentro de un mes y monedas viajaré a su país de origen? o será porque tiene que ser.

Creo que va a ser una muy buena idea visitar su pueblo natal (Pontevedra)



Continuará...